Aunque parezca mentira, mientras parece hacer el ‘Michael Jackson’, está decidiendo cómo será el partido. La superficie del curling es hielo, sí, pero no se juega sobre el hielo liso sino con 𝙥𝙚𝙗𝙗𝙡𝙚 o guijarro, que son unas pequeñas gotas de agua pulverizadas.

El pebble se crea pulverizando agua caliente en forma de microgotas sobre la superficie ya congelada y, al solidificarse, estas gotas forman pequeños puntos elevados que reducen el contacto directo entre la piedra y el hielo. Gracias al pebble, la piedra puede deslizarse, girar y curvarse. Sin él, se frenaría rápidamente y el juego sería imposible. Además, la altura, densidad y distribución del pebble determinan la velocidad del hielo. Un pebble alto produce un hielo rápido y uno bajo o desgastado hace que las piedras frenen antes.

¿Y por qué anda para atrás [a lo Moonwalk] y con esos movimientos repetitivos? Es completamente normal que el pebble se aplique así, y no es una cuestión de costumbre sino de técnica. Busca mantener una velocidad constante, una altura estable y un ángulo uniforme de pulverización, lo que permite que las microgotas de agua caigan de forma regular sobre toda la superficie del hielo. Esa regularidad es clave para que el pebble tenga el mismo comportamiento en toda la pista. Además, el pebble recién aplicado es extremadamente frágil. Esto es, si nuestro ice maker caminara hacia delante, pisaría las gotas antes de que terminen de congelarse, aplastándolas y alterando su forma.

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